jueves, 5 de octubre de 2017

ANILLOS MÁGICOS Y SUS PODERES MÍSTICOS


Los tesoros no tienen porque siempre ser obscenas cantidades de oro o montañas de piedras preciosas. Un tesoro también puede ser un objeto muy valorado por la energía o poder que representa, como el Arca de la Alianza, la Lanza del Destino, la espada de Nuada, el Santo Grial, o algo aún más pequeño: un precioso anillo con poderes mágicos.


El anillo del rey Salomón 

La tradición cuenta que el poder mágico del célebre y sabio rey hebreo radicaba en un anillo que le habría sido entregado —según el apócrifo Testamento de Salomón— por el mismísimo Arcángel Miguel. Gracias a él, Salomón consiguió dominar el mundo de los espíritus y subyugar a demonios con los que pudo llevar a cabo la gran empresa de construir el Templo de Jerusalén. El monarca buscaba consejo en la poderosa joya, que le revelaba todo lo que quería saber de lo humano y lo divino. Un día Salomón se quitó el anillo para bañarse y una fuerte ráfaga de viento arrastró el pequeño objeto a las aguas del río Jordán. Para suerte del rey, un pescador lo encontraría poco tiempo después en las entrañas de un pez y se lo regresaría. Óleo que representa al rey Salomón ya anciano y meditabundo (Isaak Asknaziy, Rusia, siglo XIX). La historia del anillo tras la muerte del rey es un completo misterio. Existe una leyenda talmúdica que asegura que el anillo se perdió en las aguas del mar, que nunca más volvería a ser visto, hasta poco antes del fin del mundo. Pero otra posibilidad es que fuera guardado en el Templo construido por Salomón y que tras su destrucción fuera llevado a Babilionia entre los tesoros saqueados, junto a posiblemente el Arca de la Alianza.



El anillo protector de Howard Carter

 Howard Carter es el célebre arqueólogo y egiptólogo inglés mundialmente conocido por descubrir en 1922 la tumba del rey Tutankamón. Cuando la presunta «maldición» del faraón comenzó a cargarse a aquellos que osaron profanar se tumba, uno de los principales argumentos en contra de la existencia de tal superstición fue —y es— que el propio Carter no fue afectado por la misma. Pero podría haber una increíble razón para que la maldición se salteara al arqueólogo. Howard Carter examina el sarcófago de Tutankamón. Se dice que Carter llevaba consigo un anillo encontrado en la tumba de un sacerdote llamado Jua, en Asuán, Egipto. El anillo fue comprado en 1860 por el egiptólogo marqués d’Agrain. El objeto tenía figuras geométricas grabadas, tales como líneas rectas y triángulos, ordenadas de acuerdo a principios del conocimiento esotérico. Se suponía que el diseño protegía a su portador de peligros, maldiciones y magia negra. Diseño del anillo de Ra. Hoy en día es conocido como «el anillo de Ra» y se cree que originalmente fue ideado —en base a principios radiónicos— por los sabios de la Atlántida, tierra mítica desde donde habrían procedido los primeros «dioses» y «semidioses» que gobernaron el Egipto predinástico en tiempos inmemoriales.



Carlomagno y el anillo encantado 

El emperador Carlomagno se enamoró, siendo ya viejo, de una muchacha alemana. Los nobles de la corte estaban muy preocupados porque el soberano, poseído de ardor amoroso y olvidado de la dignidad real, descuidaba los asuntos del Imperio. Cuando la muchacha murió repentinamente, los dignatarios respiraron aliviados, pero por poco tiempo, porque el amor de Carlomagno no había muerto con ella… Charlemagne empereur d’Occident, por Louis-Félix Amiel (1839). Museo de la Historia de Francia. El Emperador, que había hecho llevar a su aposento el cadáver embalsamado, no quería separarse de él. El arzobispo Turpín, asustado de esta macabra pasión, sospechó un encantamiento y quiso examinar el cadáver. Escondido debajo de la lengua muerta encontró un anillo con una piedra preciosa. Ni bien el anillo estuvo en manos del clérigo, el bello cuerpo de la muchacha comenzó a descomponerse rápidamente. Ante esta situación, Carlomagno se apresuró a dar sepultura al cadáver y —delatándose el poder mágico del anillo— volcó su amor en la persona del arzobispo. Para escapar de la embarazosa situación, Turpín arrojó el anillo al lago de Constanza. Carlomagno entonces se enamoró del lago Constanza y no quiso alejarse nunca más de sus orillas.



El anillo del Kan de Kanes 

Los historiadores siempre se han preguntado cómo un hombre carente de educación fue capaz de unificar a las tribus nómadas del norte de Asia, fundando el primer Imperio mongol que, tras innumerables conquistas militares se convertiría eventualmente en el imperio contiguo más extenso de la historia. Algunos piensan que el inmenso poder del Kan provenía de un enigmático anillo decorado con un rubí. Pero no era una piedra preciosa cualquiera la que coronaba el anillo, grabado en ella había un símbolo místico hindú que muchos han asociado con Hiperbórea, el continente perdido. Gengis Kan. El símbolo en cuestión es la esvástica destrógira o cruz fylfot, la cual se cree, en el hinduismo y otras religiones antiguas, tiene efectos positivos. A principios del siglo XX el nazismo adoptó la cruz esvástica como emblema y ―a raíz de la Segunda Guerra Mundial― en Occidente se identifica mayoritariamente como un símbolo exclusivamente del Tercer Reich, desconociéndose prácticamente su uso prenazi. En cuanto al anillo, los arqueólogos y políticos lo siguen buscando en la actualidad. Se cree que su último portador fue Kublai Kan, el nieto de Gengis.


sábado, 6 de mayo de 2017

MISTERIOS EN TIAHANACO



Para muchos investigadores de la astroarqueología, existen nexos evidentes entre la cultura Tiahuanaco de Bolivia con la Sumeria. Inscripciones, hallazgos y grandes enigmas siguen sumergidos bajo el Lago Titicaca. En este videoprograma, David Parcerisa sostiene que los dioses anunnaki estuvieron también en el altiplano andino y convirtieron Tiahuanaco en el centro metalúrgico del continente americano… ¿Pero qué hicieron con ese oro y otros metales y minerales?




jueves, 16 de febrero de 2017

LA MISTERIOSA CIVILIZACION DEL VALLE DEL INDO.


El misterio de Mohenjo-Daro


Este sitio es un misterio, dicen los arqueólogos, que habían jurado antes del descubrimiento de Mohenjo-Daro, que no podía existir en el valle del Indo en Pakistán una civilización hace cerca de 4.500 años.

Desde 1921, una serie de descubrimientos, incluyendo la ciudad de Harappa y Mohenjo Daro, han demostrado la existencia de una cultura desconocida.

La civilización del valle del Indo tenía una escritura desconocida hasta la fecha y nada que ver con la cultura india. Pero el misterio más grande sigue siendo el abandono de estas ciudades y la desaparición de esta civilización.

El artículo original es mucho mas extenso pero para que no os canseís de leer, encontré un video que explica a las mil maravillas este increíble y poco conocido misterio de MOHENJO - DARO.

El video os adelanto que no es apocalíptico ni sensacionalista. Tiene rigor histórico y arqueológico dando diferentes visiones de lo que pudo ocurrir en aquella civilización tan adelantada para su tiempo...
              La civilización del valle del Indo




jueves, 26 de enero de 2017

LA ENIGMÁTICA ATLÁNTIDA DE PLATÓN.

National Geographic sitúa la Atlántida bajo las marismas de Doñana


Puede que Platón en sus Diálogos no hiciera más que relatar una verdad histórica y no una leyenda de la antigüedad al mencionar la existencia junto a los Pilares de Hércules de una fabulosa ciudad -la Atlántida- que en cuestión de “un día y una noche… desapareció entre las profundidades del mar”. Un grupo internacional de investigadores, con el respaldo de la National Geographic Society de Estados Unidos, dice haber encontrado indicios del mito que viene fascinando desde hace 11.000 años justo bajo las marismas del Parque Nacional de Doñana. 



                Recreación 3d de la ciudad de Atlantis.

El equipo de geólogos y arqueólogos dirigido por el profesor americano Richard Freund ha invertido dos años de trabajos con la ayuda de fotografías de satélite, radares capaces de penetrar la tierra, cartografía digital y tecnología submarina. Y de acuerdo a sus conclusiones, narradas para la televisión en un documental especial emitido esta semana, la Atlántida con su peculiar diseño circular estuvo situada ni más ni menos que al noroeste de Cádiz.

El profesor Freund también ha confirmado que el final de esa ideal ciudad vino en forma de un cataclismo de la naturaleza: un terremoto y un brutal tsunami como el sufrido la semana pasada por Japón. De acuerdo a las explicaciones ofrecidas por el académico de la Universidad de Hartford, en Connecticut, “resulta bastante difícil entender que un tsunami puede arrasar hasta más de 90 kilómetros tierra adentro pero de eso, más o menos, es de lo que estamos hablando”.



Pasadizos bajo el subsuelo

Como respaldo a estas hipótesis, los investigadores señalan la existencia de restos de otras “ciudades monumento” construidas siguiendo el peculiar trazado circular de la Atlántida. Obras situadas en otras partes de España y atribuidas a supervivientes de la destrucción de la mítica ciudad descrita en las cercanías del estrecho de Gibraltar. De acuerdo las explicaciones del profesor Freund, el lugar identificado en Doñana, que resulta accesible solamente durante un mes de verano, “es el mejor candidato posible nunca descubierto con la mayor cantidad de evidencias” en comparación a otras alternativas en otras partes del mundo. 


Vista aérea del diseño circular que tendría la ciudad de Atlantis según Platón.
El equipo patrocinado por la National Geographic ha anunciado su intención de volver para realizar excavaciones tanto en la zona del Parque de Doñana como en las misteriosas réplicas detectadas más hacia el centro de España. Entre las evidencias presentadas figuran estatuillas que se remontan a la edad de bronce y una serie de mediciones que indican la existencia en el subsuelo, bajo varios metros de agua y barro en la desembocadura del Guadalquivir, de estructuras que podrían ser canales y zonas de uso comunal.







Investigador español afirma haber encontrado la Atlántida



El investigador español Manuel Cuevas sostiene que ha hallado la Atlántida, la mítica isla descrita en los textos del filósofo griego Platón, en las inmediaciones del espacio natural protegido de Doñana, situado en Andalucía, a raíz de las evidencias existentes en unas imágenes tomadas vía satélite. 
El investigador Manuel Cuevas, oriundo de la ciudad gaditana de Sanlúcar de Barrameda, ha comunicado a la Junta de Andalucía lo que considera el hallazgo de una gran ciudad antigua que se encontraría sepultada en la zona del pinar de La Algaida, junto a la desembocadura del Guadalquivir y en las inmediaciones de Doñana. «Creo en un 99% que he encontrado la Atlántida», ha declarado Cuevas, informa La Voz Digital. El descubrimiento ha sido realizado a partir de fotografías tomadas por satélite a 700 kilómetros de altitud, posteriormente aumentadas y tratadas. Según el investigador, las imágenes evidencian «la existencia de diversas estructuras realizadas por el hombre y que formarían parte de una gran ciudad antigua».

Concretamente, Cuevas ha aportado a la Junta las coordenadas de lo que ha interpretado como cuatro grandes edificios (uno de ellos llegaría a medir 360 por 180 metros) y una gran ciudad que tendría una extensión de 8 kilómetros cuadrados, todo ello de no menos de 2.500 años de antigüedad.

El investigador, «empresario y autodidacta de 52 años», según Cádiz Directo, afirma que la conservación de la mítica ciudad tartésica perdida se debería a haber sido sepultada repentinamente tras haber sufrido una gran inundación de agua y sedimentos. «Curiosamente en ese mismo punto es donde el arqueólogo alemán Adolf Schulten situó la perdida ciudad de Tartessos, distante seis kilómetros de La Algaida, la otra orilla del río Guadalquivir», señala el medio. Cuevas ha pedido a la Consejería de Cultura efectuar un estudio de tomografía eléctrica con el fin de determinar a qué profundidad se hallan los muros que están más próximos a la superficie y poder realizar posteriormente una excavación. Ahora, se encuentra trabajando en un proyecto de investigación más amplio que debe ser avalado por una universidad andaluza. Ramón Corzo, catedrático de Arqueología de la Universidad de Sevilla, opina que la información proporcionada por Cuevas tendría que comprobarse.


martes, 17 de enero de 2017

CURIOSIDADES SOBRE LOS DINOSAURIOS



Gracias a la cultura popular, el Tyrannosaurus rex vive en nuestras mentes como un solitario temible que rugía sin sentido y se comía todo lo que se movía. La realidad es bastante distinta a estas creencias, por ello estos datos sobre el T-Rex te van a fascinar.

              

1.- Tenían labios
Un nuevo estudio sugiere que el feroz dinosaurio pudo haber tenido labios que cubrieran completamente sus dientes. Tristemente, esto podría un día quitar la imagen popular que todos tenemos de este dinosaurio.
Los colmillos temibles del depredador del cretácico tenían una capa fina del esmalte. Para evitar la descomposición, especialmente cuando son más frágiles, el esmalte debe permanecer húmedo, por ello la idea de los labios. Los lagartos más grandes de hoy en día, apoyan esta teoría. Las especies que habitan en la tierra, como el dragón de Komodo, tienen sus dientes cubiertos.
Sus hermanos que carecen de labios, como los cocodrilos, viven en el agua, por lo que no necesitan la humedad extra. Puesto que T-Rex asustaba a todos en tierra, y no en el agua, es plausible que también necesitaran los labios para guardar sus dientes.

2.- Terrores adolescentes
Desde temprana edad, los T-Rex más jóvenes se encerraban en batallas crueles entre sí. Un adolescente fósil llamado "Jane", aunque su género es desconocido, fue mordido hasta el hueso por otro adolescente.
Su hocico y la mandíbula superior sufrió un ataque serio, por lo que se rompió su nariz. Seguramente se lo hizo alguien de edad similar, ya que sus propios dientes se ajustaban a la forma y el tamaño de las cicatrices. Cuando Jane tenía cerca de 12 años, murió. Para entonces, su hocico ya había sanado, aunque estaba algo aplastado. Esto significa que la lucha ocurrió cuando ella era años más joven.
A los 12 años, Jane era ya una herramienta del terror. Minúscula en comparación con un adulto T-Rex, ya que solamente medía 7 metros de largo y casi 2,5 metros de cadera. Aunque llegó a pesar 680 kilogramos.



3.- Especialistas en decapitación
Los investigadores estaban intrigados por los detalles del cuello de Triceratops que revelaron un comportamiento desconocido del T-Rex. Y es que, las marcas de colmillo coincidían con el depredador mordiendo e incluso tirando de sus cuernos.
Cada presa fósil examinada indicaba que ya había muerto cuando el T-Rex parecía desarrollar una fascinación con sus apéndices óseos. Preguntándose por qué iban a mordisquear algo que no tenía carne, los científicos encontraron algo horrible.
Y es que, el adulto T-Rex tenía el hábito de decapitar a los Triceratops. El mordisco era más violento para que el T-Rex pudiera sacar la cabeza de su presa.
El músculo del cuello del Triceratops parecía ser lo que buscaban, y el volante óseo se encontraba en el camino. También había marcas de corte en las articulaciones del cuello de varios triceratops, algo sólo posible si la cabeza del herbívoro había sido arrancada.




4.- Ellos no rugían
Para descubrir el verdadero ruido que hacía un T-Rex, un estudio miró lo más cercano a los dinosaurios hoy en día. Los investigadores concluyeron que los dinosaurios más grandes, como el Tyrannosaurus, no realizaban fuelles teatrales que sacudieran la Tierra.
No tenían cuerdas vocales, pero sí sacos de aire. Sin cuerdas vocales, los T-Rex no podían rugir.
Al sentir la necesidad de comunicarse, el T-Rex habría inflado los sacos para producir ruidos sin abrir sus mandíbulas, al igual que algunas de las especies de aves más grandes. Los sonidos reales de los dinosaurios más conocidos habrían sido decepcionantes en comparación con la idea que tenemos de ellos.



viernes, 9 de diciembre de 2016

MISTERIOS EN EL UNIVERSO.

De Sirio se ha dicho muchas cosas. Ha sido siempre ese diamante cegador que atraía las miradas de los hombres de todos los tiempos, pero sólo ahora, hace unos pocos años, se ha sabido que entre las muchas razones por las que las más antiguas culturas levantaban la mirada a Sirio, estaba la más importante: de ese sistema, regido por la «hermana negra» de Sirio podrían haber llegado los dioses que trajeron el conocimiento a la humanidad terrestre.
Artículo publicado en MysteryPlanet.


Ellos fueron los «hijos de Dios», de «Enoch», los oannes anfibios que civilizaron Súmer, los que erigieron el imperio egipcio sobre dos de sus enviados: Isis y Osiris; ellos, quienes aleccionaron a toltecas y mayas… 



¿Pero quién dice esto? 

Simplemente una tribu primitiva: los dogon, ahora radicada (o mejor erradicada) en la más pobre de las zonas de Mali, en Africa. Y lo vienen diciendo desde hace milenios. Y también desde hace milenios hablan de esa «hermana negra» (por ser invisible) de Sirio, dando toda clase de detalles en torno a esa estrella que no se ve. Porque los dogon sabían hace ni se sabe cuántos años lo que ahora empieza a conocer nuestra supertecnificada ciencia.

SIRIO B, LA «HERMANA NEGRA» DE LOS DOGON 

Si bien es cierto que Sirio fue conocida desde los tiempos más remotos, sólo en 1834, el astrónomo alemán Friedrich W. Bessel estableció el adecuado movimiento de Sirio, observando, con desagrado, que Sirio no se comportaba debidamente, puesto que se desplazaba con un movimiento extrañamente ondulado. Debía haber, por tanto, otro cuerpo estelar que perturbaba la trayectoria de Sirio. Y estamos hablando de Sirio, de una estrella 26 veces más brillante que el Sol y que se encuentra a sólo 8,5 años luz, una muy corta distancia cuando se trata de mediciones estelares. O sea, se desconocía casi todo lo referente a nuestra vecina de al lado. Y sólo en el año 1851 pasamos a conocer algo más. En aquel año, otro astrónomo, Peters, dio un nuevo paso al calcular la órbita del cuerpo estelar perturbador. Su deducción fue que el período del par era de 50 años; y como del estudio del par se podían deducir las masas de sus componentes, el cálculo arrojó para ese cuerpo perturbador, al que se denominó Sirio B, una masa equivalente a la de nuestro Sol. Pero si así era, si medía tanto como nuestro Sol, ¿cómo podía aceptarse que siguiera invisible, encontrándose a sólo 8,5 años luz, la misma distancia que su gemela, la luminosa Sirio, ahora Sirio A? Pero Sirio B seguía siendo un enigma y sólo en 1915 W. S. Adams, desde el observatorio de Monte Wilson, comprendió que Sirio B era lo que llamaron una «enana blanca». Y todo eso lo sabían los dogon hace ya 5.000 años. Lo sabían, simplemente, porque, como veremos en el desarrollo de este artículo, al igual que los egipcios, con quienes convivieron, conocieron a los Instructores, a esos seres, considerados hasta ahora como legendarios y que, procedentes del sistema de Sirio, convivieron con los hombres, dándonos no sólo el conocimiento, sino también el primero de los Cristos.

KEPLER SABÍA MUY POCO 
Ante todo, los dogon consideran que la estrella más importante es Sirio B. Y añaden que es invisible. Naturalmente aquí surge la primera pregunta. Si es invisible (y lo es, salvo para telescopios muy potentes) ¿cómo sabían ellos que existía y cómo conocían su composición, órbita, etc? Los dogon.


 Más adelante describiré, con todo detalle, los sorprendentes relatos de los dogon, en los que hablan de avistamientos de naves por sus antepasados; naves que aterrizaron y de las que surgieron seres anfibios que convivieron con ellos. Pero sigamos con los conocimientos astronómicos de los dogon. Para ellos, Sirio A, a pesar de su luminosidad, no es importante pues, como hemos escrito anteriormente, su interés se centra en Sirio B, a la que llaman «potolo»: «tolo» significa estrella y «po» es el nombre dogon del cereal oficialmente conocido como digitaria exilis, un cereal de grano minúsculo; de aquí que denominen «po» a la diminuta Sirio B. Los dogon conocían las leyes de Kepler y algunas más, al igual que la órbita exacta de Sirio B, que dura 50 años. Asimismo sabían también que Sirio B gira sobre su eje. La astronomía científica no ha podido calcular todavía el tiempo que tarda Sirio B en dar una vuelta sobre sí misma, pero se admite que muy posiblemente sea un año terrestre como afirman los dogon y algunos astrónomos, sorprendidos por los exactos conocimientos de esta etnia africana.

¿EXISTE UN SIRIO C?
 Pero la sorpresa es que los dogon hablan de una tercera estrella en el sistema de Sirio, a la que llaman estrella «Emme ya». Al comparar esta otra Sirio (que sería Sirio C) con Sirio B, dicen que es cuatro veces más ligera y que describe una trayectoria más larga en la misma dirección y en el mismo tiempo; y que los radios de Sirio B y Sirio C se encuentran en ángulo recto. Asimismo aseguran que Sirio C tiene un satélite, que representa el sol de las mujeres, al que se denomina «estrella de las mujeres» o Cabrero, como guía de «Emme ya». Llegados a este punto, debemos volver a la Astronomía moderna y decir que Fox afirmo en 1920 haber visto a Sirio C. Y en años posteriores otros astrónomos también dijeron haberla detectado. Pero luego Sirio C se ha esfumado, lo que no impide que ciertos «tambaleos» de las otras estrellas hagan pensar que, en efecto, Sirio C existe. Por otro lado, cabe destacar que los dogon mezclan sus conocimientos astronómicos con un complicado sistema mitológico y de ritos ancestrales. Esto, que no impide la donación de datos astronómicos claros y precisos, ofrece además una simbología digna de estudio.

 NOMMO: EL CRISTO DOGON 
Dejando a un lado que cuando nuestra civilización creía que el Sol daba vueltas en torno a la Tierra, los dogon sabían ya que el giro de la Tierra sobre su eje es la causa de que el cielo parezca dar vueltas, y dejando a un lado también otros muchos conocimientos astronómicos que sorprenden, pero que, por ser tantos, resulta imposible reseñarlos en su totalidad, hago hincapié en el concepto «placenta», nombre con que los dogon simbolizan todo un sistema de estrellas o planetas. Y destaco esto porque a nuestro sistema solar lo denominan la placenta Ogo (el Zorro), algo así como una placenta enferma, que hay que redimir, en tanto que el sistema de la estrella Sirio es, a entender de ellos, la «placenta de Nommo», nombre con el que se designa al hijo de Amma, gran héroe cultural y fundador de la civilización que llego de las estrellas de Sirio. Los nommos, por extensión, serían esos seres anfibios, simbolizados por el pez, que nos vinieron a redimir. Ante todo, ellos definen a esas criaturas, procedentes del sistema de Sirio, como seres anfibios; poseen incluso dibujos que de ellos hicieron sus antepasados.


 Los relatos de los dogon hablan de naves que aterrizaron, y de las que surgieron seres anfibios que convivieron con ellos.
 En efecto la Ciencia admite que la vida en el sistema de Sirio, dada la estructura gemela de las estrellas y su terrible radiación, tiene que ser una vida planetaria con predominio de zonas húmedas y acuosas. Y esto es lo que afirman los dogon, añadiendo además, que esos seres anfibios llegaron a la Tierra en un «arca», la dibujaban circular, que daba vueltas sobre sí misma. Es curioso destacar que los dogon creen que Nommo bajó primero a la Tierra porque nuestro planeta es, precisamente, «el lugar donde el cordón umbilical de Ogo, el Zorro, estaba unido a la placenta de nuestro sistema Solar». O sea que Ogo, el Zorro, utilizó nuestro planeta para unirse a la placenta solar. Y todo parece evidenciar que por Ogo, los dogon entienden el propio hombre, una especie enferma, de inteligencia imperfecta, que dudan si «descendió» o surgió en la propia Tierra. Pero lo que sí está claro, y así lo afirman los dogon, es que Ogo se reveló contra su creación quedando de este modo, inacabado. Sería algo así como nuestro concepto de Lucifer. Y los dogon dicen que una y otra vez, con el fin de expiar nuestra impureza, el Nommo muere y resucita, sacrificándose por nosotros, para purificar y depurar la Tierra. Los paralelismos con Cristo son extraordinarios, hasta el punto de que Nommo es crucificado en un árbol, forma un ágape eucarístico para la humanidad y luego resucita. Y se nos dice que Nommo vendrá otra vez. En el cielo volverá a aparecer cierta «estrella» que será el testimonio de la resurrección de Nommo. Tal vez fueron aquellos visitantes a los que los dogon denominaron nommos quienes verdaderamente «aplastaron al Zorro» que hay en nosotros, quienes prácticamente destruyeron a Ogo y nos han dado la totalidad de los mejores elementos de civilización que poseemos. Si tenemos en cuenta que la raíz de la palabra «nommo» es nomo, que significa «hacer que uno beba», se nos hace más claro el sentido del texto dogon: «El Nommo dividió su cuerpo entre los hombres para alimentarlos, por eso se dice también que como el Universo había bebido de su cuerpo, el Nommo también hizo que los hombres bebieran. Asimismo, dio todos sus principios vitales a los seres humanos». Recordemos que, según los dogon, fue crucificado en un árbol de Kilena, donde murió, pero resucitó…
 ¿Les recuerda algo todo esto?




sábado, 3 de diciembre de 2016

LOS LIBROS MAS ANTIGUOS QUE HABLAN DE JESUS.






2.000 años de antigüedad: confirman autenticidad de los libros de metal que hablan de Jesús Hace varios años informábamos sobre el hallazgo de 70 libros de metal en Jordania que podrían cambiar la historia bíblica.

Ahora, un grupo de científicos ha realizado diversos estudios para determinar su antigüedad y origen, llegando a una sorprendente e inesperada conclusión. 


En 2008 se encontró en una remota cueva al norte de Jordania un conjunto de tablillas de plomo que estaban unidas como carpetas por anillos de metal, en cuyas páginas se hallaría nada más y nada menos que la primera mención de Jesús de la historia, algo que le valió muchos ataques desproporcionados y acusaciones de falsificación en su momento.

 Recientemente, un grupo de científicos analizó el plomo, las palabras y los símbolos para verificar su autenticidad o, en su defecto, tener pruebas para poderlas llamar falsificaciones. Sin embargo, según los resultados, las tablillas son verdaderas. 

Los libros de metal o códices sugieren que Cristo no estaba comenzando su propia religión, pero sí la restauración de una tradición de mil años de antigüedad, de la época del rey David. Asimismo, revelan que el Dios que adoraban era tanto femenino como masculino. Rivaliza en importancia con los rollos del Mar Muerto 

Los profesores Rober Webb y Chris Jeynes, de la Universidad de Surrey (Inglaterra), confirmaron que los códices «no muestran la radiactividad derivada del polonio que normalmente se vería en muestras de plomo modernas, lo que indica que se fundió hace siglos».

 Los ancestrales libros de metal fueron encontrados en unas cuevas de Jordania por un beduino israelí en 2008. El hallazgo fue anunciado oficialmente en 2011. «Mientras que las variaciones en el decaimiento y la corrosión dependen de las condiciones ambientales en que los objetos fueron almacenados u ocultados, existe una idea subyacente del decaimiento desde el interior del metal», explican los expertos. «Es la oxidación y la descomposición a nivel atómico lo que se requiere para revertir su estado natural; algo que no se observa en los objetos de plomo que tienen varios siglos de antigüedad, y es imposible de reproducir por medio de una aceleración artificial (e.g. calentamiento). Esto provee una fuerte evidencia en favor de que las tablillas son muy antiguas, consistentes con los estudios de sus textos y diseños que sugieren una edad cercana a los 2.000 años», concluyen. Además, posteriores análisis de cristalización confirmaron que los códices tienen entre 1.800 y 2.000 años de antigüedad, informa Mail Online.

 Si bien Cristo es mencionado fuera de los Evangelios en textos como los del historiador romano Tácito, estos libros de metal descubiertos en Jordania serían los más tempranos documentos de origen hebreo-cristiano en existencia que hablan del nazareno, algo que ha provocado que muchos investigadores se atrevan a decir que incluso son más importantes que los rollos del Mar Muerto.

Algo más que un carpintero 
De acuerdo con los científicos, los libros escritos en paleo-hebreo sugieren que Cristo era parte de una secta que se remontaba al reinado de David, que adoraban en el templo de Salomón «donde podía verse el mismísimo rostro de Dios». También afirman que en la Biblia se refiere a Jesús como un tekton, que se traduce generalmente como «carpintero», pero en realidad significa «artesano experto» y podría referirse a la habilidad de producir este tipo de trabajos en metal.





Los autores David y Jennifer Elkington (derecha) han estado haciendo campaña desde 2009 para que los códices sean reconocidos como auténticos y protegidos. El hallazgo no contradice los evangelios, más bien pone mayor énfasis en el templo físico, en la creencia en la divinidad femenina y en el papel de Cristo en la protección de un linaje de hebreos en lugar de ser el fundador de su propio movimiento.

Artículo publicado en MysteryPlanet.

REGISTROS OLVIDADOS . ANUNAKIS.

Registros Olvidados es una série de documentales donde se cuenta, los grandes misterios de la Humanidad, bajo un prisma mitológico. Pero pri...